Mientras España grita, el mundo cambia de dueño

Evaristo Villar
Hay una escena muy española que merece figurar en el patrimonio inmaterial de la humanidad. Dos personas discuten acaloradamente sobre cualquier asunto —la amnistía, los jueces, el cambio climático, el precio del aceite o la tortilla de patata— mientras un tercero, con el móvil en la mano, busca desesperadamente un vídeo de quince segundos que demuestre que uno de los dos es un absoluto ignorante…. Nadie intenta comprender. Lo importante es encontrar la prueba definitiva de que el otro está equivocado.
Y mientras tanto, el mundo sigue reorganizándose. Estados Unidos redefine brutalmente su liderazgo, China compra tiempo y tecnología, Rusia convierte la geopolítica en una guerra de desgaste, Oriente Próximo vuelve a recordar que nunca terminó de incendiarse y Europa continúa preguntándose qué quiere ser cuando sea mayor.
España, entretanto, permanece absorta en un debate infinito donde cada día parece el primer capítulo de una serie que jamás alcanza el último. Quizá el verdadero problema no sea político… ¡Quizá sea acústico!