24 de Mayo de 2026
Evangelio según JUAN 20,19-23

La nueva Pascua: Creación de la comunidad mesiánica

Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos, por miedo a los dirigentes judíos, llego Jesús, haciéndose presente en el centro, y les dijo:
—Paz con vosotros.
Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos sintieron la alegría de ver al Señor.
Les dijo de nuevo:
—Paz con vosotros. Igual que el Padre me ha enviado a mí, os envío yo también a vosotros.
Y dicho esto soplo y les dijo:
—Recibid Espíritu Santo. A quienes dejéis libres de los pecados, quedarán libres de ellos; a quienes se los imputéis, les quedarán imputados.

Si superamos la interpretación de la resurrección como la reanimación de un cadáver, se complica mucho la comprensión de la Pascua.

La experiencia pascual es una vivencia que afectó vitalmente a los seguidores de Jesús, y por tanto cambió su manera de ver a Jesús y a Dios. Es una falta de perspectiva exegética el creer que la fe de los discípulos se basó en las apariciones o en el sepulcro vacío. Los evangelios nos dicen más bien, que para «ver» a Jesús después de su muerte, hay que tener fe. El sepulcro vacío, sin fe, solo lleva a la conclusión de que alguien se ha llevado el cuerpo de Jesús, como hace Magdalena; y las apariciones, a pensar que estamos ante un fantasma.

La resurrección es el concepto con el que los primeros cristianos quisieron trasmitir la manera de ver a Jesús después de su muerte. Esa experiencia de que seguía vivo, y además les estaba comunicando a ellos mismos Vida, no era fácil de comunicar. Antes de hablar de resurrección, en las comunidades primitivas, se habló de exaltación y glorificación.

Primero se interpretó a Jesús como el juez escatológico, que vendría al fin de los tiempos a juzgar, es decir a salvar definitivamente a los suyos. Vieron a Jesús como dador de salvación definitiva sin hacer ninguna referencia a la resurrección.

La experiencia pascual sí fue un hecho histórico. Cómo llegaron los primeros cristianos a esa experiencia no lo sabemos. En los relatos pascuales se manifiesta el intento de comunicar a los demás una vivencia íntima, que es intransferible. Desde su universo conceptual fueron elaborando unos relatos que intentan convencer a los demás de lo que ellos estaban viviendo. Al entenderlo literalmente, tomamos los relatos por crónicas de sucesos y perdemos el verdadero mensaje.

Cómo llegaron los discípulos a esta convicción, tenemos que descubrirlo a través de nuestra propia vivencia de resurrección. Es imposible conocer lo que pudo suceder en el interior de cada uno de ellos. Pero es muy importante que lo planteemos, porque ese mismo proceso tiene que realizarse en nosotros, si queremos entender la resurrección.

El relato que hemos leído hoy, fue escrito hacia el año cien, es decir 70 años después de morir Jesús. Como todos los relatos de apariciones, se ajusta al esquema teológico que es común a todos: una situación dada; aparición repentina; saludo; reconocimiento después de dudar; la misión. El querer entenderlo literalmente, nos priva del verdadero contenido.

Fray Marcos

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