«Este sistema económico mata», dijo Francisco; es verdad que durante décadas, la fe del pueblo latinoamericano ha sido moldeada no sólo desde los altares, sino también desde los palacios de poder. Bajo la tutela de gobiernos de extrema derecha influenciados por los intereses de Estados Unidos, muchas iglesias han sido silenciadas o cooptadas, alejadas de su vocación profética y solidaria con los oprimidos.
Se nos ha enseñado a temer al comunismo como el gran enemigo, mientras se oculta que la violencia, el exilio, la pobreza y la muerte masiva han venido, en gran medida, de políticas represivas que protegían (y sigue protegiendo) privilegios y no vidas. Recuperar una fe libre, crítica y al servicio del pueblo es un acto de justicia y memoria.
Hna Adry OSC