En este videocomentario, Joaquín Sánchez expresa su preocupación por un mundo en el que la guerra y la violencia se han consolidado como una cultura, alimentada por la carrera armamentística y la lucha por la hegemonía entre grandes potencias.
Denuncia que los recursos se alejan de combatir el hambre, la pobreza y las enfermedades curables, y señala la perversión de los discursos que justifican la destrucción en nombre de la paz y la democracia, simbolizada en una paloma que ya no porta la rama de olivo.
Propone como alternativa una “paz desarmada y desarmante”, basada en la empatía, la fraternidad y los gestos cotidianos de respeto, cuidado y cercanía, como camino para frenar la polarización, poner en el centro el sufrimiento humano y construir, día a día, una cultura de la paz.